¿QUE ES LA MUSICA?

Abro esta primera entrada de blog citando el podcast del músico, productor y youtuber Javier Paniagua.

Nos podemos poner tan técnicos como que la música es sonido: la propagación de ondas producidas por la vibración de algún objeto. Pero la música también es momentos, son recuerdos, nuevas experiencias; sonidos de instrumentos que nos trasladan —como a mí— incluso a lugares que ni siquiera he visitado. Por más raro que eso suene.

En lo personal, la música ha sido mi acompañante permanente para todo tipo de momentos. Desde que recuerdo haber estado en la banda de guerra de preescolar —no sé cómo a los 4 años cargaba el tambor de casi 3 kg— fue que, a esa corta edad, tuve unas baquetas en las manos y, sin saberlo, me estaba gustando la batería como instrumento. No me considero un virtuoso, pero es el instrumento que más disfruto y donde más cómodo me siento ejecutando.

Y claro, sin dejar de lado que pertenecer a una familia donde mi abuelo, Don Luis Mendoza, inculcó mucho la música... Naturalmente, es algo que estaría presente tanto para mí como para cada miembro de la familia Mendoza. Tanto así que mi madre comenzó la carrera de pianista en su adolescencia —aprovechando el piano en casa de mis abuelos— y varios primos han estudiado otros instrumentos. Y luego estamos los "músicos" autoproclamados que, sin tener los estudios, disfrutamos de tocar y cantar una canción con la guitarra, el piano o la batería, así como de escuchar a quien sea que se anime en las reuniones familiares.

Recuerdo que de niño, una de mis hermanas y yo, nos íbamos con mi abuelo a su casa después de la primaria —mi abuelo siendo el profesor de música de la escuela—. Así que, teniendo el piano a disposición, las clases continuaban en la sala de su casa. Curiosamente, lo que más recuerdo eran regaños diciéndome "¡ASÍ NO!" mientras con su mano golpeaba el piano... vieja escuela, pero grandes recuerdos. Y bueno, mis dedos tampoco me la ponían tan fácil.

Es así que, por cuestiones de la familia y de la vida, empecé a tener mucha exposición a la música: por mis hermanas mayores, por mis primos mayores y por uno de mis tíos que escuchaba Pink Floyd. Fue ya en la primaria cuando, por mi cuenta, empecé a escuchar bandas como Foo Fighters, Blink-182 (Taylor Hawkins y Travis Barker, mis bateristas favoritos, naturalmente), así como Limp Bizkit y Red Hot Chili Peppers. De estos últimos, recuerdo agarrar la guitarra de mi abuelo y hacer como que tocaba el bridge de guitarra en Californication.

Después, en la secundaria, me gustaba mucho descubrir nueva música; música que a la fecha sigo escuchando, de bandas como The Notwist, Kings of Convenience y NIN. Muchas de estas bandas fueron sugeridas por un amigo de una de mis hermanas, con quien a la fecha reboto recomendaciones musicales y quien me pasó la velita de descubrir nueva música. Fue en esos años cuando también salió el disco Parachutes de Coldplay (2000); recuerdo haber usado Yellow para un ejercicio en la clase de inglés de la secundaria.

El siguiente instrumento con el que tuve acercamiento fue la guitarra, en la rondalla de la secundaria, donde me di cuenta de que tenía cierta habilidad para tocar y cantar. Había un par de miembros en la rondalla que sabían tocar a un nivel mucho mayor al promedio, y eran quienes nos enseñaban las canciones. De tal modo que sé tocar la guitarra, pero guitarra rondallera. Entonces, ensamblamos la canción de Dust in the Wind —canción que uno de mis mejores amigos odia por mi culpa, ya que me la pasaba practicando el arpegio— con violines y chelos para el concurso regional, del cual fuimos descalificados ¡PORQUE LAS RONDALLAS NO USAN VIOLINES NI CHELOS! Pero nos dijeron que hubiéramos quedado en segundo lugar. Supongo que fue una buena presentación.

Durante estos años, uno de mis primos me mostró dos canciones que él se sabía en la guitarra, pero buscaba a alguien que lo acompañara con la batería: Detroit Rock City de Kiss y Paranoid de Black Sabbath. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que era capaz de mantener un ritmo con la mano derecha para los hi-hats, con el pie izquierdo los levantaba, mientras con el pie derecho hacía sonar el bombo y con mi mano izquierda la tarola (nunca al mismo tiempo estos últimos dos, no sé si como "regla", pero algo que me dijeron que no hiciera).

Ya en la prepa y la carrera vinieron los conciertos, los festivales y, con esto, más música, que es lo que más disfruto. Pero también disfruto ver los últimos preparativos del staff arriba del escenario, ver lo que sucede en el Front of House, etc. Mientras tanto, yo ya era experto en air drumming, pues nunca tuve una batería a mi disposición... Fue entonces que hace alrededor de 3 años compré mi primera batería. Nos juntamos dos primos y yo a echar unas rolas y, de repente, ya teníamos una banda con un muy buen repertorio pero yo no pude continuar. Igual, los ensayos y el par de eventos que hubo se disfrutaron mucho.

Al no seguir en la banda, me quedé con muchas ganas de hacer algo con la música, pero la pregunta era ¿QUÉ?, pues en la guitarra soy rondallero, la voz como instrumento no siento que se me dé, y en el único instrumento donde me siento más cómodo y donde según yo tengo más habilidad (la batería), necesito de más personas para consolidar algo.

Para esas fechas, yo ya tenía algunos discos de vinilo. Mis amigos del trabajo me habían regalado el primero, el What Went Down de Foals, pero se les olvidó regalarme la tornamesa para poderlo escuchar, por lo tanto, el disco estuvo guardado unos 4 años. Poco tiempo después me hice de una tornamesa y empecé a conseguir más discos.

Fue así que, hace un año en un viaje a la CDMX, en Departamento Studio Bar, vi al DJ en turno mezclando con vinilos y pensé: "¡Está increíble, yo quiero aprender a hacer eso!", como cualquier niño que se emociona con algo nuevo. Y es así como nació Reserva, siempre con la intención de explorar nueva música y compartir la favorita. Sin saber que, después de la batería, en las tornas iba a encontrar mi lugar en la música.

¡Feliz año, RSRV!

Gracias a quienes han apoyado este año.

Gracias a quienes han estado en los sets.

Gracias a quienes se han acercado a preguntarme: "¿Cómo encuentro esa canción?".

Gracias a quienes han sido parte directa o indirecta de reserva.

Y gracias por leer esta primera entrada; vendrán más en forma de anécdotas, charlas, recomendaciones o lo que se me ocurra. Todo orbitando alrededor de la música.

¡Nos vemos en el próximo set!

— R.S.